La voz, una palabra, luz, prefacio
de significación de un alma viva,
un latido de amor a la deriva
y un eco desangrándose despacio.
Callada rebelión de un grito, reacio
a morir. Que la pluma así lo escriba,
le devuelva su voz definitiva
perdurable en el tiempo y el espacio.
Que la palabra pueble el universo
en la infinita proyección de esferas
con su canto de música en el verso,
con su vuelo de ensueño y fantasía.
Como un ave en el cielo sin fronteras
para ofrecerle a Dios su poesía.
Mabel Fontau
















































