Soneto publicado en la Revista ( Pag. 444)
UN ORDEN
En un sueño de tiempo inexistente,
el viento barre huellas en la arena.
Y hay un orden que todo lo encadena.
Cada aurora camina hacia el poniente.
Llega ya la cascada a su remanso,
palidece la luz efervescente
y el alma en el espejo de su fuente
encuentra la quietud de su descanso.
La sangre, desligada de quimeras,
busca la luz del horizonte impreso
en su esencia de amor, la luz del beso
eterno, de infinitas primaveras.
Cuando la piel deshace las fronteras
hacia el espacio libre del regreso.
Mabel Fontau
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