MESETA
Un enjambre de máscaras extrañas
recrea el escenario del planeta,
urdimbre fantasmal, una silueta
invisible devora sus entrañas.
El miedo traza muros, la veleta
oscila y abre imágenes, amaña
para seguir soñando en esta hazaña
de vivir. Y cruzar la alta meseta.
Detenerse y mirar atrás lo andado.
Resistir sin desmayo ante el acoso
y la embestida de estos vendavales.
Si en algo, la conciencia ha despertado,
tal vez, este
retiro silencioso
nos lleve a conocer nuevos umbrales.
Mabel Fontau


























