
Batallas
Apenas un cansancio. Reaparece,
cobra piel y se instala sorpresivo.Tedio crepuscular que sin motivo
se hace dueño del alma. Y anochece.Me invade su raíz, la sombra crece
como un germen salvaje, sin cultivo.Mi sangre se rebela. Y sobrevivo
en el sueño del día que amanece.Brilla el sol coronando la batalla.
Pero vuelve el desgano - la pantalla -donde encubre el dolor su mordedura.
Y así siempre, la fuerza del deseo
salta por mí las cumbres que rodeo.¡Dios mío! Que no estalle mi armadura.
Mabel Fontau
del libro ("Bajo la piel" )
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