
EMBOSCADA
Hay tiempos que nos tienden emboscadas,
la sorpresa de algún retrato viejo,
la imagen de una luna en el espejo,
o aquel libro de tapas despintadas
trayendo al corazón huellas borradas
que son como el sabor de un vino añejo,
alguien se ha disfrazado de conejo
y me volvió a mi infancia, y a las hadas,
a los cuentos, al sol y la rayuela,
mi patio y los jazmines de la abuela,
su ternura y su voz, como un abrazo…
Me descubrí llorando. Y no me asombra.
Cuántas horas respiran en la sombra,
y de pronto, nos sueltan su aletazo.
Mabel Fontau
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