ADELANTE
Todavía queda más por vivir.
Hay un sueño inacabado,
que ayuna su angustia
en el fervor de un rezo.
Pero aún no ha terminado.
Lentamente, supura
el rocío de un desgarrado éxtasis,
regando un sello de palabras
sobre la llaga abierta.
Mas la doliente clausura no alcanza
para borrar la memoria de aquello
que ya no es
pero sigue vibrando en las venas
sin detenerse.
El dolor nubla la mirada que
muere en la contemplación
del cielo anochecido.
Y sobre las manos ciegas,
hay relámpagos de luna
que se filtran entre los dedos
de mi sombra.
Mabel Fontau
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