A Ernesto Goldar
A UN AMIGO
Fue tu imprevisto vuelo, tu grandeza,
el asombro abismal de tu partida,
tus poemas en la dulce despedida,
y el adiós desde el llanto y la tristeza.
La gracia de tu humor roció esta vida,
la vibrante amplitud de tu oratoria.
Y tu risa, sonando en la memoria,
donde la sombra no tendrá cabida.
El brillo de tus letras no ha dejado
lugar para el olvido. Te has quedado
con nosotros. Y el tiempo, que es testigo,
nos dejará el recuerdo permanente
de tu saber, tus versos, tu elocuente
risa y tu corazón de buen amigo.
Mabel Fontau
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