Merlo, Piedra
Blanca
EN EL RÍO
El cielo rompe
estrellas entre espejos,
sobre un lecho
de piedras, y en su hondura
de duendes
celestiales, la dulzura
de un cántico
me llega de muy lejos.
En la quietud
que envuelve la espesura
gira una danza
de alas y cortejos,
sobre el
ramaje de árboles añejos,
donde el sol
se desgrana en las alturas.
La tarde es
una luz que desfallece.
El aire es un
suspiro que adormece.
Y el tiempo,
un transcurrir que no evidencio.
Mi alma flota
en las aguas del olvido
para soñar, su
pulso detenido.
Y poder
escuchar todo el silencio.
Mabel Fontau
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